ICE anuncia ofensiva contra empresas que contraten a migrantes sin papeles

Redacción: Oscar Cruz

(ENNews)–El director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), Todd Lyons, anunció que la agencia intensificará sus acciones contra empresas estadounidenses que contraten y exploten a migrantes en situación irregular.

En una entrevista emitida el domingo por la cadena CBS, Lyons fue tajante al señalar que el objetivo no es únicamente detener a quienes trabajan de forma ilegal en el país, sino también a quienes se benefician de esa mano de obra, muchas veces bajo condiciones abusivas.

“Nos centramos no solo en los inmigrantes indocumentados, sino también en las empresas estadounidenses que realmente los explotan. Estas personas vinieron aquí en busca de una vida mejor”, expresó el funcionario.

Según Lyons, este tipo de prácticas laborales no pueden considerarse “delitos sin víctimas”. De hecho, muchas de las investigaciones abiertas por el ICE en el ámbito laboral terminan revelando casos más graves, como trabajo forzoso o incluso tráfico de menores.

El anuncio llega apenas una semana después de una redada en el sur de California, donde fueron detenidos más de 300 inmigrantes, incluidos diez menores, en diversas granjas de cultivo de cannabis. Aunque estas plantaciones operaban dentro del marco legal del estado, las autoridades federales detectaron irregularidades migratorias y laborales en su funcionamiento.

En ese mismo contexto, Lyons defendió el enfoque de la agencia, asegurando que se mantiene enfocado en “lo peor de lo peor”, en referencia a migrantes con antecedentes penales o ligados a actividades delictivas. No obstante, también se mostró optimista respecto a la meta del Gobierno de alcanzar un millón de deportaciones en 2025.

“Es posible lograr ese objetivo”, afirmó. Sin embargo, datos internos obtenidos por CBS indican que hasta la fecha, en lo que va del año, se han registrado menos de 150,000 deportaciones.

Lyons destacó que bajo la actual Administración se ha “ampliado la cartera de inmigración”, lo que permitiría abordar un espectro más amplio de casos y estrategias operativas. En ese marco, advirtió que cualquier persona que se encuentre de forma ilegal en el país será detenida si es localizada.

Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la postura del director del ICE contra los estados y ciudades denominadas “santuario”, aquellas que limitan o niegan la cooperación entre las fuerzas del orden locales y las autoridades migratorias federales.

Lyons lamentó que estas políticas obstaculicen el trabajo del ICE, obligando a sus agentes a ingresar directamente a las comunidades para realizar arrestos. Estas acciones, que calificó como detenciones “colaterales”, surgen porque las autoridades locales no entregan a los inmigrantes detenidos que no tienen estatus legal.

“Lo que me frustra es que muchas veces tenemos que entrar a las comunidades, cuando en realidad nos gustaría enfocarnos en personas que ya están bajo custodia, porque ya fueron consideradas una amenaza para la seguridad pública”, criticó Lyons.

El mensaje del ICE refleja un giro hacia una estrategia más agresiva y visible, que busca no solo frenar la migración irregular, sino también desmontar las estructuras que se lucran con ella.

La atención sobre las empresas que contratan migrantes sin papeles representa un cambio de narrativa, al presentar a los trabajadores no solo como sujetos de deportación, sino como posibles víctimas de explotación.

En medio de un debate político polarizado y a pocos meses de las elecciones presidenciales, el discurso del ICE se alinea con las prioridades de seguridad y control migratorio impulsadas por la actual administración.

No obstante, organizaciones defensoras de derechos humanos y grupos proinmigrantes han advertido que este tipo de medidas podrían generar más temor entre las comunidades migrantes, propiciando un clima de persecución y afectando incluso a quienes ya están en procesos legales de regularización o asilo.

Mientras tanto, la promesa del ICE de alcanzar el millón de deportaciones para 2025 ya marca un precedente que, de cumplirse, redefiniría el alcance y el impacto de la política migratoria estadounidense en los próximos años.

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