Miles de feligreses presenciarán la tradicional “Bajada” del Divino Salvador del Mundo
Redacción : Oscar Cruz
(ENNews)–La Catedral Metropolitana de San Salvador luce lista, este martes 5 de agosto se celebra uno de los momentos más significativos de las fiestas patronales, la tradicional “Bajada” del Divino Salvador del Mundo, una manifestación de fe que reúne a miles de feligreses en el Centro Histórico de la capital.
Desde la madrugada, la iglesia católica desarrolla actividades litúrgicas que culminarán con la esperada transfiguración del patrono nacional frente a la fachada principal de la Catedral, en una ceremonia que mezcla elementos religiosos, históricos y culturales profundamente arraigados en la identidad salvadoreña.
El montaje de la estructura donde se realizará la transfiguración inició días atrás, y desde este fin de semana ya es visible frente a la Catedral. La plataforma es alta y está coronada por un mundo celestial, símbolo de la omnipresencia del Salvador.
“Oficialmente ha iniciado el montaje del trono del Divino Salvador del Mundo, donde se transfigurará este martes 5 de agosto”, anunció Catedral Metropolitana a través de sus redes sociales, junto con imágenes que muestran los últimos detalles del decorado.
Protección Civil ha informado que se esperan al menos 2,000 feligreses durante la jornada de hoy. Las autoridades también han desplegado dispositivos de seguridad y control vial, previendo la concentración de personas durante todo el día.
Las actividades comenzaron este martes a las 6:30 de la mañana con la misa de clausura de la novena. En esta celebración participan hermandades provenientes de distintos puntos del país. Luego, la imagen del Divino Salvador recorrerá las calles del Centro Histórico hasta llegar a la iglesia El Calvario, donde hará una breve estación.
Posteriormente, se trasladará a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús. Ahí permanecerá hasta las 3:00 de la tarde, momento en que se celebrarán las solemnes vísperas, explicó el párroco de Catedral, Francisco Cartagena, en una comunicación oficial de la Arquidiócesis de San Salvador.
Al caer la tarde, la imagen será llevada nuevamente hacia la Catedral, donde se desarrollará la tradicional “Bajada”, el momento más esperado por los devotos: la representación simbólica de la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor.
Este 2025, las fiestas titulares se celebran bajo el lema: “Divino Salvador del Mundo, en este Año Jubilar, renuévanos en la fe, esperanza y caridad”, una frase que da marco espiritual a todas las actividades programadas.
Además, este año se presentarán cuatro representaciones del Divino Salvador, cada una con un simbolismo distinto: la caridad, inspirada en la parábola del buen samaritano; la esperanza, reflejada en la resurrección de Jesús; la fe, basada en el sacrificio de Abraham; y, por supuesto, la imagen principal de la Transfiguración.
Orígenes a la “Bajada”
Las raíces de estas festividades se remontan al 6 de agosto de 1528, cuando el sacerdote Francisco Ximénez celebró la primera misa en honor a la Transfiguración en un asentamiento primitivo de San Salvador.
Desde entonces, las celebraciones han evolucionado, el historiador Carlos Cañas Dinarte recuerda que en el siglo XVIII, tras un fuerte terremoto, se encargó una nueva imagen del Salvador del Mundo al artista Silvestre Antonio García. Esta imagen, esculpida en madera de naranjo seco, sería conocida cariñosamente como el Colocho, debido a la forma de su cabello.
Fue esta escultura la que, desde 1811, protagonizó la primera “Bajada”: un ritual donde se le cambiaban las vestiduras en público, simbolizando el momento de la Transfiguración. Este acto se realizaba frente a la iglesia parroquial y la antigua Plaza de Armas (hoy Plaza Libertad), y se mantuvo allí hasta que en 1999 se trasladó frente a la actual Catedral Metropolitana, donde hoy se sigue realizando.
Las fiestas agostinas han sido reconocidas oficialmente desde 1905, cuando un decreto las elevó a la categoría de feria. En 1923, otro acuerdo las declaró Feria Nacional de El Salvador, en honor al patrón religioso del país.
Hoy, 5 de agosto de 2025, esas tradiciones siguen vivas, la música, los cohetes, las procesiones y los rezos se mezclan en una jornada que, más allá de lo religioso, se convierte en un acto de memoria colectiva y de afirmación cultural.






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