Washington celebra un acuerdo histórico entre Armenia y Azerbaiyán
Redacción: Abigail Rivera
(ENNews)—En un evento que ha sido calificado como “histórico” por la administración estadounidense, los líderes de Armenia y Azerbaiyán firmaron recientemente, un acuerdo en la Casa Blanca que promete poner fin a casi cuatro décadas de enfrentamientos en el Cáucaso Sur. Este pacto, auspiciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, establece una hoja de ruta que busca restaurar la paz y la cooperación entre estas dos exrepúblicas soviéticas que han estado en conflicto desde finales de la década de 1980.
Según medios internacionales, durante la ceremonia, Trump estuvo acompañado por el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev. En su discurso, el presidente estadounidense destacó la importancia del acuerdo, afirmando que “Armenia y Azerbaiyán se comprometen a detener todos los combates para siempre, abrir el comercio, los viajes y las relaciones diplomáticas, y respetar la soberanía y la integridad territorial del otro”. Esta declaración conjunta, según funcionarios de la Casa Blanca, sienta las bases para un acuerdo de paz definitivo que podría transformar la dinámica en la región.
Uno de los aspectos más destacados del pacto es la creación de un corredor denominado Ruta de Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional (TRIPP), anteriormente conocido como Corredor de Zanguezur. Este corredor, que se extenderá por aproximadamente 43 kilómetros a través del territorio armenio, conectará Azerbaiyán con su enclave de Najicheván, facilitando el tránsito comercial sin obstáculos. Aunque el control legal del territorio seguirá en manos de Armenia, Estados Unidos obtendrá derechos de desarrollo sobre esta ruta estratégica, lo que subraya el interés de Washington en la estabilidad y el desarrollo económico de la región.
El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán se remonta a finales de los años 80, cuando la región de Nagorno Karabaj, de mayoría armenia, se separó de Azerbaiyán con el apoyo de Armenia. Desde entonces, las tensiones han sido constantes, culminando en dos guerras significativas: la Primera Guerra de Nagorno Karabaj en la década de 1990 y la Segunda Guerra de Nagorno Karabaj en 2020. A pesar de los esfuerzos de mediación internacional, las conversaciones para resolver el conflicto han sido infructuosas durante casi tres décadas.
La reciente firma del acuerdo en la Casa Blanca se produce en un contexto de renovadas conversaciones entre las partes, que se reanudaron tras la Segunda Guerra de Nagorno Karabaj, que cumple cinco años este septiembre. Este nuevo enfoque hacia la paz ha sido recibido con optimismo por parte de la comunidad internacional, que ha instado a ambas naciones a aprovechar esta oportunidad para construir un futuro más pacífico y próspero.
Trump, en un tono optimista, auguró que Armenia y Azerbaiyán “tendrán una muy buena relación” y se ofreció a intervenir si las cosas no salían como se esperaba, diciendo: “Si no, llámenme y lo arreglaré”. Este compromiso de Estados Unidos de actuar como mediador y garante del acuerdo es un indicativo del papel que Washington busca desempeñar en la región del Cáucaso Sur.
A medida que el mundo observa, la firma de este acuerdo representa no solo un paso hacia la paz entre Armenia y Azerbaiyán, sino también un cambio significativo en la geopolítica de una región que ha sido un punto caliente de tensiones durante décadas.






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