¿Dormir mal puede hacerte subir de peso?

Redacción : Oscar Cruz

(ENNews)–El sueño es un proceso biológico fundamental para el funcionamiento del cuerpo humano, y su calidad tiene efectos directos en múltiples aspectos de la salud, incluyendo el metabolismo y el control del peso.

Diversos estudios científicos han explorado la relación entre la falta de sueño y el aumento de peso, identificando mecanismos que podrían explicar esta conexión sin llegar a afirmaciones absolutas.

Según investigaciones publicadas en revistas especializadas, la privación de sueño puede alterar el equilibrio hormonal del cuerpo. Entre las hormonas afectadas se encuentran la leptina, que regula la sensación de saciedad, y la grelina, que estimula el apetito.

Cuando el sueño es insuficiente, los niveles de leptina tienden a disminuir mientras que la grelina aumenta, lo que puede generar un incremento en la ingesta de alimentos, especialmente aquellos ricos en calorías y carbohidratos.

Además de los cambios hormonales, la falta de sueño puede influir en el metabolismo energético, estudios han demostrado que las personas que duermen menos de siete horas por noche pueden experimentar una reducción en la eficiencia del metabolismo de la glucosa y un aumento en la resistencia a la insulina.

Estos efectos metabólicos podrían contribuir a la acumulación de grasa corporal, aunque los resultados varían según la edad, el sexo y el estado de salud de cada individuo.

El comportamiento diario también se ve afectado por la calidad del sueño, la somnolencia diurna, la fatiga y la disminución de la concentración pueden reducir la motivación para realizar actividad física, lo que se traduce en menor gasto energético.

Además, algunas investigaciones sugieren que quienes duermen mal tienden a comer en horarios irregulares y a preferir alimentos menos nutritivos, lo que podría contribuir al aumento de peso a largo plazo.

Grupos específicos pueden ser más vulnerables a los efectos de la falta de sueño en el peso corporal, entre ellos se incluyen adolescentes, adultos jóvenes, personas con horarios laborales nocturnos o rotativos, y quienes padecen trastornos del sueño como el insomnio o la apnea obstructiva.

Para estos grupos, mantener hábitos de sueño regulares y adecuados puede ser un factor relevante en la prevención de alteraciones metabólicas y aumento de peso.

Expertos en salud recomiendan estrategias para mejorar la calidad del sueño, como establecer horarios consistentes para acostarse y levantarse, limitar la exposición a pantallas electrónicas antes de dormir, crear un ambiente oscuro y silencioso en la habitación, y evitar el consumo excesivo de cafeína y alcohol durante la noche.

Aunque estas medidas no garantizan un control de peso por sí solas, contribuyen al bienestar general y a la regulación hormonal relacionada con el apetito y el metabolismo.

La evidencia científica señala que dormir mal puede estar relacionado con un mayor riesgo de aumento de peso debido a cambios hormonales, metabólicos y de comportamiento. No obstante, el efecto varía entre individuos y depende de múltiples factores, incluyendo hábitos alimenticios, nivel de actividad física y condiciones de salud preexistentes.

Mantener una rutina de sueño adecuada forma parte de un enfoque integral para la salud y el bienestar, junto con la alimentación balanceada y el ejercicio regular.

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