Israel ataca a la cúpula de Hamás en Doha: un bombardeo que sacude la diplomacia en Oriente Medio

Redacción: Abigail Rivera

(ENNews)—En un hecho sin precedentes, el Ejército israelí llevó a cabo un ataque aéreo en la capital de Qatar, Doha, dirigido contra miembros de la cúpula de Hamás, la organización islamista considerada terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países. El bombardeo, que causó la muerte de al menos cinco integrantes de Hamás y un miembro de las fuerzas de seguridad cataríes, ha generado una fuerte condena internacional y tensiones diplomáticas en la región.

De acuerdo con medios internacionales, el ataque israelí se produjo en un edificio residencial donde se encontraban reunidos varios miembros del buró político de Hamás, entre ellos Hamam Khalil al Hayya, hijo de Khalil al Hayya, líder de la delegación negociadora del grupo en Qatar. Según fuentes de Hamás y medios como Al Jazeera, Khalil al Hayya y otros negociadores sobrevivieron al bombardeo, que tuvo lugar mientras discutían la última propuesta estadounidense para una tregua en Gaza.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asumió la responsabilidad total de la operación, calificándola como una acción independiente contra Hamás y justificándola como respuesta al atentado ocurrido en Jerusalén el pasado lunes, atribuido por Israel a la organización islamista. Por su parte, el presidente israelí Isaac Herzog confirmó que el objetivo principal del ataque era Khalil al Hayya.

La Casa Blanca calificó el bombardeo como un “desafortunado incidente”, aunque reconoció que fue informado con antelación y consideró que eliminar a Hamás es un “objetivo loable”. Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, señaló que el ejército estadounidense notificó al Gobierno del presidente Donald Trump antes del ataque, pero evitó aclarar si Israel alertó al Pentágono. Sin embargo, enfatizó que atacar unilateralmente en Qatar, un aliado cercano de Estados Unidos y mediador en las negociaciones de paz, no contribuye a los objetivos de estabilidad en la región.

El primer ministro catarí, Mohammed bin Abdulrahman al Thani, condenó enérgicamente el ataque, calificándolo de “violación flagrante de la soberanía” y una acción que “no solo viola las leyes internacionales, sino toda moral”. Al Thani advirtió que Qatar se reserva el derecho de responder con firmeza a esta agresión y negó que su país hubiera sido informado previamente del bombardeo, señalando que solo recibió notificación diez minutos después del ataque. Además, criticó que las armas empleadas no fueron detectadas por el radar de defensa aérea catarí, lo que sugiere una operación cuidadosamente planificada.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Majed al Ansari, también desmintió que Estados Unidos hubiera informado a Doha antes del ataque, y denunció que un funcionario estadounidense llamó mientras se escuchaban las explosiones. Para el primer ministro catarí, el mensaje es claro: “quién está cerrando la puerta a la paz” y “quién es el bully en la región”.

Este bombardeo pone en jaque las negociaciones de paz en curso, que en los últimos días parecían avanzar con la revisión de la propuesta estadounidense para un alto el fuego en Gaza. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la escalada de violencia y las acciones unilaterales amenazan con desestabilizar aún más una región ya convulsa.

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