Trump presenta plan de paz para Gaza y reconstrucción bajo supervisión internacional

Redacción: Abigail Rivera

(ENNews)—En un encuentro celebrado este lunes en la Casa Blanca, el presidente estadounidense Donald Trump presentó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, un ambicioso plan para poner fin al conflicto en Gaza, que incluye el desarme de Hamás, la reconstrucción de la Franja y la liberación de rehenes. El republicano espera ahora una respuesta de Hamás para avanzar en la implementación de esta propuesta que busca transformar la región y garantizar la seguridad tanto de israelíes como de palestinos.

De acuerdo con medios internacionales, el plan contempla que Gaza se convierta en una zona libre de terrorismo, sin representar amenaza alguna para Israel. Para ello, Hamás y otras facciones armadas deberán desarmarse y comprometerse a coexistir pacíficamente. En paralelo, se propone un alto el fuego inmediato y un repliegue gradual de las fuerzas israelíes, con el objetivo de preparar la liberación de todos los rehenes que actualmente mantiene Hamás, tanto vivos como fallecidos, en un plazo máximo de 72 horas.

Como parte del acuerdo, Israel liberaría a 250 presos palestinos condenados a cadena perpetua y a 1.700 gazatíes detenidos tras los atentados del 7 de octubre, en un gesto que busca fomentar la confianza entre las partes. Además, se enviará toda la ayuda humanitaria necesaria para Gaza, la cual será distribuida sin interferencias y bajo la supervisión de las agencias de Naciones Unidas.

La administración de Gaza quedaría en manos de un comité tecnocrático supervisado por una “Junta de la Paz” internacional, presidida por el propio Trump e integrada por figuras como el ex primer ministro británico Tony Blair. Posteriormente, una Autoridad Palestina reformada tomaría el control de la Franja. En este marco, se impulsará un plan de desarrollo económico que atraiga inversiones y se creará una zona económica especial para fomentar la prosperidad local.

El plan también garantiza que no habrá desplazamientos forzosos de la población gazatí. Quienes decidan marcharse voluntariamente tendrán derecho a regresar, aunque se incentivará a la población a quedarse y aprovechar las oportunidades para construir una Gaza mejor. Hamás y otros grupos armados no podrán gobernar ni directa ni indirectamente, y la Franja será desmilitarizada bajo supervisión internacional.

Para asegurar el cumplimiento de los compromisos, países de la región se encargarán de garantizar que Hamás y otros grupos no representen una amenaza para sus ciudadanos ni para los vecinos. Además, se desplegará una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), apoyada por Estados Unidos y socios árabes, que entrenará a las fuerzas policiales palestinas y mantendrá la seguridad interna y en las fronteras, en cooperación con Egipto e Israel.

Israel se compromete a no ocupar ni anexar Gaza, retirándose progresivamente para transferir el control a la ISF, aunque mantendrá un perímetro de seguridad si fuera necesario. En caso de que Hamás demore o rechace la propuesta, el plan se implementará en las zonas “libres de terrorismo” que Israel haya transferido a la ISF.

Finalmente, el plan promueve un diálogo interreligioso para fomentar la tolerancia y la convivencia pacífica entre palestinos e israelíes. Conforme avance la reconstrucción y se cumplan las reformas en la Autoridad Palestina, se abrirá la posibilidad de la autodeterminación y la creación de un Estado palestino. Estados Unidos se compromete a facilitar un diálogo entre Israel y Palestina para acordar un horizonte político que permita una coexistencia pacífica y próspera.

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