Asesinan a sacerdote en Guerrero, México

Redacción: Abigail Rivera

(ENNews)—El sacerdote mexicano Bertoldo Pantaleón Estrada, de 58 años, fue asesinado en una región montañosa del estado de Guerrero, donde operan grupos del crimen organizado, según confirmaron autoridades estatales este lunes. Su muerte se suma a una docena de clérigos católicos perdidos desde 2018 en medio de la escalada de violencia narco en el país, lo que ha encendido alarmas sobre la vulnerabilidad de la Iglesia en zonas de alto riesgo.

De acuerdo con medios internacionales, Estrada, quien fungía como párroco provisional en una parroquia de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, fue reportado como desaparecido en las primeras horas del lunes. Horas después, la Fiscalía General del Estado de Guerrero localizó su cadáver en el distrito de Eduardo Neri, un área rural vecina al municipio de Cocula, donde el religioso fue visto por última vez. Fuentes policiales citadas por medios locales revelaron que el cuerpo presentaba varios impactos de bala, aunque la fiscalía no ha divulgado detalles adicionales sobre el móvil o los responsables.

La diócesis de Chilpancingo-Chilapa emitió un comunicado confirmando la muerte del sacerdote y anunciando que sus restos serán velados en una iglesia de la región, donde se prevé una misa fúnebre en los próximos días. “Bertoldo era un pastor dedicado a las comunidades marginadas, y su partida deja un vacío irreparable en nuestra diócesis”, expresó un portavoz eclesiástico, quien llamó a la oración por la paz en Guerrero.

Este homicidio calificado, por el que ya se inició una investigación, ocurre en un contexto de inseguridad extrema. Guerrero es uno de los estados más afectados por la disputa entre cárteles como Los Ardillos y Los Tlacos, que controlan rutas de narcotráfico y extorsionan a la población local. La fiscalía estatal ha prometido una pesquisa exhaustiva, pero hasta ahora no se han reportado detenciones ni avances significativos, un patrón común en casos similares.

La Iglesia católica mexicana ha perdido al menos 12 sacerdotes desde 2018 en hechos vinculados al crimen organizado, según recuentos de organizaciones periodísticas y de derechos humanos. Estos ataques no solo reflejan la brutalidad de las bandas rivales, sino también la creciente hostilidad hacia figuras religiosas que denuncian abusos o median en conflictos.

Un caso reciente que conmocionó al país fue el del sacerdote indígena Marcelo Pérez, baleado el 20 de octubre de 2024 en Chiapas, sur de México. Pérez, un defensor de derechos humanos y líder tzotzil, fue asesinado tras recibir amenazas por su labor en comunidades indígenas afectadas por la violencia. Su muerte generó protestas masivas y demandas de protección para el clero.

Otro crimen que provocó condena internacional ocurrió el 20 de junio de 2022 en Chihuahua, norte del país, donde los jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora de Salazar fueron ejecutados a tiros dentro de su templo en Cerocahui, Sierra Tarahumara. Los sacerdotes fueron atacados por un pistolero que buscaba refugio en la iglesia, en un acto que violó el santuario tradicional de los lugares de culto. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos intervino, exigiendo justicia al gobierno mexicano.

México arrastra desde hace casi dos décadas una ola de violencia impulsada por los cárteles del narcotráfico, que deja alrededor de 30.000 homicidios anuales, según datos oficiales. En Guerrero, las sangrientas pugnas entre facciones criminales se extienden a secuestros, robos y extorsiones contra civiles, incluyendo a líderes comunitarios y religiosos. Ante esta realidad, algunos clérigos han asumido roles de mediadores para buscar treguas. Destaca el obispo emérito Salvador Rangel, quien hasta 2022 encabezó la diócesis de Chilpancingo-Chilapa y facilitó diálogos entre bandas y autoridades, aunque su labor no evitó el riesgo para sus colegas.

La Conferencia del Episcopado Mexicano ha reiterado su llamado a las autoridades federales para fortalecer la protección al clero y las comunidades rurales. “La Iglesia no puede ser blanco en esta guerra”, declararon en un pronunciamiento reciente. Mientras tanto, en Guerrero, la población llora a Estrada y teme por el futuro de sus pastores, en un país donde la fe se entreteje con la supervivencia diaria.

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