Hallan 40 cuerpos tras operativo policial en favelas de Río de Janeiro

Redacción : Oscar Cruz

(ENNews)--La violencia volvió a sacudir a Río de Janeiro tras un operativo policial de gran escala en los complejos de favelas de Penha y Alemão, en la zona norte de la ciudad, que dejó más de 130 personas muertas, entre ellas cuatro policías. Un día después de los enfrentamientos, vecinos de ambas comunidades hallaron al menos 40 cadáveres en calles y callejones, sin asistencia oficial.

Los cuerpos, todos de hombres, fueron recuperados por los propios residentes y trasladados hasta la Plaza São Lucas, en el barrio de Penha, donde fueron colocados uno junto a otro para facilitar su identificación. Las escenas, documentadas por medios locales, mostraban a familiares y voluntarios intentando reconocer a sus parientes entre los fallecidos.

La operación, que movilizó a unos 2,500 agentes de seguridad, tenía como objetivo capturar a líderes y miembros del Comando Vermelho, una de las principales organizaciones criminales de Brasil. Según la Policía, la acción se centró en cumplir un centenar de órdenes de captura, aunque derivó en un enfrentamiento armado que paralizó amplias zonas del norte de la ciudad.

Durante las horas del operativo, los enfrentamientos se extendieron por varios barrios, con reportes de bloqueos en avenidas, incendios de vehículos y suspensión del transporte público. Más de cien rutas de autobuses fueron interrumpidas, y decenas de escuelas y centros de salud cerraron sus puertas por seguridad.

El gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, calificó la intervención como “una de las más importantes de los últimos años” y aseguró que las fuerzas de seguridad fueron atacadas con granadas y drones por parte de los grupos criminales. “Esta fue una acción estratégica y necesaria contra quienes siembran el terror en las comunidades”, declaró Castro.

Sin embargo, la magnitud de las muertes y la forma en que fueron hallados los cuerpos han generado cuestionamientos de la Defensoría Pública y organizaciones de derechos humanos. La institución confirmó que la cifra total de fallecidos asciende a 132, lo que convierte esta operación en la más letal registrada en el estado de Río de Janeiro.

Los testimonios de los vecinos difieren de la versión oficial. Habitantes de Penha y Alemão aseguraron que, tras el retiro de los agentes, decenas de cuerpos quedaron abandonados en calles y pasajes, algunos con signos de haber sido ejecutados. “Nadie vino a recogerlos, tuvimos que hacerlo nosotros mismos”, relató una vecina al medio brasileño G1.

Activistas sociales también denunciaron el uso excesivo de la fuerza. “He visto muchas operaciones, pero nunca algo de esta brutalidad. Es una violencia que supera todo lo que conocíamos”, señaló el defensor de derechos humanos Raull Santiago.

Entre los detenidos figura Thiago do Nascimento Mendes, conocido como Belão do Quitungo, identificado como uno de los líderes del Comando Vermelho y responsable del control de varias zonas del tráfico de drogas en la región metropolitana de Río. La Policía también reportó la incautación de una treintena de fusiles de guerra, armas cortas y vehículos robados.

Mientras tanto, los cuerpos hallados por los vecinos continúan siendo trasladados a institutos forenses para su identificación oficial. La Defensoría Pública ha solicitado al gobierno estatal preservar las evidencias y esclarecer las circunstancias de las muertes, ante sospechas de posibles ejecuciones extrajudiciales.

La jornada posterior al operativo transcurrió con el restablecimiento parcial del transporte y la limpieza de las vías, pero con una marcada presencia de fuerzas de seguridad en las comunidades. Pese a ello, el ambiente de tensión persiste, con familiares aún buscando a personas desaparecidas desde los enfrentamientos.

El hallazgo de los 40 cuerpos y el balance de más de un centenar de muertos han reabierto el debate sobre la política de seguridad en las favelas de Río, donde las operaciones policiales suelen dejar un alto número de víctimas civiles. Expertos señalan que estas intervenciones, aunque orientadas a combatir al crimen organizado, continúan afectando de manera directa a las comunidades más pobres de la ciudad.

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