Proponen el túnel Putin-Trump para conectar a Rusia y Estados Unidos

Redacción : Oscar Cruz

(ENNews)–Una audaz propuesta de infraestructura ha reavivado un viejo sueño geopolítico de la era de la Guerra Fría, la conexión física entre Rusia y Estados Unidos.

Kiril Dmítriev, el emisario ruso para la cooperación económica con el país norteamericano y consejero delegado del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), ha instado públicamente a considerar la construcción de un túnel submarino a través del estrecho de Bering.

La propuesta no solo busca materializar un enlace transcontinental, sino que, de manera llamativa, sugiere bautizarlo como el “Túnel Putin-Trump”, un símbolo de unidad en un momento de complejas relaciones bilaterales.

El anuncio fue realizado por Dmítriev a través de una publicación en la red social X, tras una conversación telefónica entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el expresidente estadounidense, Donald Trump.

“Imaginen conectar Estados Unidos y Rusia, las Américas y Afro-Eurasia con el túnel Putin-Trump, un enlace de 70 millas (unos 112.7 kilómetros) que simbolizaría la unidad”, escribió el alto funcionario ruso, destacando la dimensión simbólica y geográfica del proyecto.

El proyecto evoca directamente a una idea que ya fue barajada por líderes de ambas potencias durante el siglo pasado, en el contexto de la distensión durante la Guerra Fría. Dmítriev recordó que la iniciativa se menciona en documentos de archivo soviéticos recientemente entregados a Estados Unidos sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy.

En dichos materiales, se hace alusión al plan original con el nombre de “El Puente Mundial de la Paz Kennedy–Jruschov”, sugiriendo que “podría y debería ser construido inmediatamente entre Alaska y Rusia”.

La reactivación de este plan, sin embargo, se presenta con una significativa diferencia en la proyección de costes. Según el emisario ruso, el precio tradicional de un proyecto de esta magnitud, que abarcaría unos 112.7 kilómetros bajo el agua, podría ascender a más de $65,000 millones.

No obstante, Dmítriev enfatizó que este desembolso podría reducirse drásticamente a unos $8,000 millones si se emplea la tecnología de perforación avanzada desarrollada por The Boring Company, la empresa del magnate Elon Musk.

El Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) que dirige Dmítriev ha manifestado su disposición a financiar el proyecto en colaboración con la compañía de Musk, buscando capitalizar la eficiencia y los costes reducidos que promete la tecnología moderna.

Detalles técnicos y beneficios económicos
El estrecho de Bering representa la distancia más corta entre los territorios continentales de ambos países, siendo de aproximadamente 82 kilómetros. La profundidad máxima del estrecho en esta área es de unos 90 metros, lo que, si bien supone un desafío de ingeniería considerable, es manejable con la tecnología actual.

Se ha sugerido que el túnel podría soportar tanto transporte por carretera como por vía férrea, lo que lo convertiría en una ruta de comercio y tránsito vital. Dmítriev argumenta que los beneficios del túnel irían más allá del mero transporte, en su opinión, la conexión transcontinental fomentaría la exploración conjunta de los vastos recursos naturales de ambos países.

Además, el proyecto representaría un impulso significativo para las economías rusa y estadounidense, no solo por la creación de miles de puestos de trabajo durante la fase de construcción, sino también por el fortalecimiento de la infraestructura comercial global que implicaría.

A pesar del optimismo y la ambición que rodea la propuesta, el proyecto enfrenta serias dificultades técnicas y logísticas. El túnel estaría ubicado en una de las zonas sísmicas más activas del planeta, conocida como el Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que requeriría una ingeniería antisísmica de vanguardia y que incrementaría su complejidad.

Adicionalmente, la lejanía del estrecho de Bering respecto a los principales centros económicos y de población tanto de Rusia como de Estados Unidos representa un desafío logístico considerable. La construcción de las infraestructuras de acceso y las redes de conexión por carretera y ferrocarril hasta el túnel requerirían una inversión adicional masiva y años de trabajo en regiones con climas extremadamente severos.

Históricamente, el estrecho ha sido un punto de interés geográfico y antropológico, descubierto por el explorador ruso Semión Dezhniov en 1648, y posteriormente nombrado en honor al navegante Vitus Bering en 1728.

Los científicos también consideran que por allí, a través de una lengua de tierra, los primeros humanos emigraron de Asia a Norteamérica. La propuesta de Dmítriev busca ahora convertir este histórico cuello de botella geográfico en un moderno nexo de unión económica y simbólica entre dos de las mayores potencias del mundo.

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