Trump y Xi logran avance económico con reducción de aranceles

Redacción : Oscar Cruz

(ENNews)–Estados Unidos y China alcanzaron este jueves varios acuerdos económicos durante una reunión entre el presidente Donald Trump y su homólogo Xi Jinping, celebrada en la Base Aérea de Gimhae, en la ciudad surcoreana de Busan.

El encuentro marcó una reducción de tensiones comerciales entre ambas potencias, tras meses de fricciones por el intercambio de productos estratégicos y sanciones bilaterales.

Trump anunció que Estados Unidos reducirá del 20 % al 10 % los aranceles impuestos a China por el tráfico de fentanilo, con efecto inmediato. La medida, explicó, busca “mantener un equilibrio comercial justo” y favorecer la cooperación en temas de seguridad sanitaria. Con esta decisión, la carga arancelaria total sobre productos chinos descenderá del 57 % al 47 %.

Durante la conferencia posterior al encuentro, el presidente estadounidense calificó la reunión como “extraordinariamente positiva” y aseguró que ambos países retomarán las compras agrícolas suspendidas durante la escalada arancelaria. “Hemos tomado un conjunto de medidas excepcionales, se han tomado muchas decisiones”, afirmó a bordo del Air Force One al regresar a Washington.

Xi Jinping, por su parte, evitó comentar directamente la reducción de aranceles, pero insistió en la importancia de mantener una relación de largo plazo y evitar un “círculo vicioso de represalias”. El mandatario chino subrayó que su país “no busca desafiar ni reemplazar a ningún otro”, según declaraciones difundidas por la agencia estatal Xinhua.

Entre los acuerdos alcanzados figura también el aplazamiento por un año de las restricciones impuestas por Pekín a la exportación de tierras raras, minerales esenciales para la industria tecnológica global. La decisión permitirá estabilizar los suministros de componentes utilizados en dispositivos electrónicos, autos eléctricos y sistemas de energía renovable.

En el ámbito agrícola, China confirmó que ampliará la compra de soja y otros productos estadounidenses, aunque no precisó montos ni fechas. Para Trump, este gesto representa “una señal de buena fe” en el proceso de normalización comercial. Según el mandatario, las compras “beneficiarán a miles de agricultores estadounidenses que dependen de este mercado”.

Sin embargo, los avances no incluyeron acuerdos sobre temas más sensibles como el futuro de la aplicación TikTok, la situación de Taiwán o el acceso chino a la tecnología de semiconductores de última generación. Trump aclaró que el tema de Taiwán “nunca salió” durante la reunión, mientras que el gobierno chino no se pronunció sobre posibles conversaciones en ese sentido.

Analistas económicos interpretaron los resultados del encuentro como una “tregua táctica”. Julian Evans-Pritchard, de la firma Capital Economics, señaló que la reducción arancelaria “no tendrá un gran impacto inmediato”, dado que los gravámenes más recientes “no habían afectado gravemente a los exportadores chinos”. A su juicio, las tensiones estructurales “siguen sin resolverse”.

Anna Wu, analista de Van Eck Associates, sostuvo que ambos gobiernos obtienen beneficios políticos del acercamiento, aunque la falta de compromisos a largo plazo deja a los mercados “con cautela”. “Es probable que los inversionistas enfrenten un periodo de volatilidad mientras se confirma si este deshielo es sostenible”, advirtió.

El encuentro de Busan fue el primero entre Trump y Xi desde que el mandatario estadounidense inició su segundo mandato en enero de 2025, previo a esta reunión, ambos líderes habían mantenido contacto solo a través de videoconferencias y enviados diplomáticos. Trump describió a Xi como “un gran líder de un gran país” y expresó confianza en que la relación bilateral “será fantástica durante mucho tiempo”.

La agenda de conversaciones también incluyó temas geopolíticos, entre ellos el conflicto en Ucrania. Trump aseguró que “hablaron durante mucho tiempo” sobre la situación y que “ambos trabajarán juntos” para buscar una salida negociada, aunque Pekín no confirmó esa parte del diálogo.

El mandatario estadounidense concluyó en Corea del Sur una gira por Asia que incluyó visitas a Malasia y Japón, centrada en fortalecer alianzas económicas y de seguridad. Antes de regresar a Washington, adelantó la posibilidad de un nuevo encuentro con Xi Jinping en abril de 2026, para “dar seguimiento a los compromisos alcanzados”.

Expertos internacionales consideran que, aunque el acuerdo no supone el fin de la competencia estratégica entre ambas potencias, sí abre una ventana de diálogo en un contexto global marcado por la fragmentación económica.

Para Evans-Pritchard, “China ha ganado tiempo para desacoplarse a su propio ritmo, mientras Estados Unidos avanza en su estrategia de diversificación comercial con aliados en Asia y Oceanía”.

Con la reunión de Busan, Washington y Pekín dan un paso moderado, pero significativo, hacia la distensión económica, ambos gobiernos buscan reducir riesgos en sus cadenas de suministro sin renunciar a sus intereses estratégicos, en una relación que sigue siendo, como reconoció Xi, “un gigantesco barco que debe mantener su rumbo pese a los vientos y las olas”.

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