HUELLA POÉTICA. AUTORES
Jorge Ricardo Isaacs Ferrer nació en Santiago de Cali, Colombia, el 1 de abril de 1837. Este escritor colombiano, debe su fama a la novela sentimental María (1867), uno de los títulos más representativos de Romanticismo hispanoamericano.
Por iniciativa de su amigo José María Vergara y Vergara, publicó su primer libro de Poesías (1864) e hizo su aparición literaria por mediación del grupo constituido en torno al semanario El Mosaico (el mismo Vergara, Eugenio Díaz, José Manuel Marroquín), donde Isaacs empezó a dar a conocer algunos de sus escritos.
Gozó del éxito desde que apareció su primera colección de poemas, al igual que María, obra donde narra una idílica existencia en el valle del Cauca, idealizando el noble salvajismo y condenando la esclavitud. Es considerada como la obra precursora de la novela regionalista de las décadas de 1920 y 1930.
Reconocida por la crítica literaria como la mejor novela romántica de la América Latina, María ha proporcionado a su autor el lugar que en la historia literaria corresponde a los clásicos universales.
No repitió el éxito de su primera novela, a pesar de sus intentos.
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Podréis leer, también desde esta misma web, un poema inédito de mi autoría.
✔Por Mireya
@mireyaguzmanburgos

Amor eterno
Puso el Creador en tus esquivos ojos
Cuanto bello soñó mi loca mente;
Para saciar la sed de mi alma ardiente
Diole a un ángel mortal tus labios rojos.
El anhelante seno… los sonrojos
Que el mármol tiñen de tu casta frente,
El blando arrullo de tu voz doliente
Si miras en mi faz sombras o enojos …
¡Amor! Amor ideal de mis delirios,
Eterno amor que el alma presentía,
Galardón de cruelísimos martirios,
Puso en tu virgen corazón el Cielo
Para hacerte en la tierra sólo mía,
En mi existencia luz, gloria y consuelo.
¿Soñé?
He soñado feliz que a tu morada
llevóme en alta noche amor vehemente,
creí aspirar el delicioso ambiente
de moribunda lámpara velada.
Sobre muelles cojines reclinada
dormir fingías voluptuosamente,
la cabellera de ébano luciente
sobre el níveo ropaje destrenzada.
Trémulo de emoción tus labios rojos
oprimí con mis labios abrasados…
Pudorosa y amante sonreíste.
¡No bajes, por piedad, los dulces ojos;
brillen por el placer iluminados,
haciendo alegre mi existencia triste!

[Sección “Huella Poética ” bajo la dirección de Mireya Guzmán Burgos escritora de nacionalidad española. @mireyaguzmanburgos]







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