EE.UU. intercepta otro petrolero vinculado a Venezuela en el Caribe

Redacción : Oscar Cruz

(ENNews)–El Ejército de Estados Unidos incautó un nuevo buque petrolero en el mar Caribe, en el marco de la campaña impulsada por el presidente Donald Trump para frenar las exportaciones ilegales de crudo venezolano.

Se trata del sexto barco detenido por las fuerzas estadounidenses bajo la denominada operación Lanza Sur, una ofensiva marítima iniciada en 2025 contra embarcaciones señaladas de violar las sanciones impuestas a Venezuela.

El petrolero, identificado como Veronica, fue abordado por unidades del portaaviones USS Gerald R. Ford, según informó el Mando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM). La operación se realizó sin incidentes, con participación conjunta de marines, miembros de la Guardia Costera y apoyo aéreo.

Las autoridades estadounidenses afirman que el buque transportaba crudo procedente de aguas venezolanas y operaba en desafío a la “cuarentena” establecida por Washington contra embarcaciones sancionadas.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó la acción a través de sus redes sociales, donde aseguró que el operativo se ejecutó “con estrecha coordinación entre los departamentos de Estado, Defensa y Justicia”.

También difundió un video en blanco y negro que muestra el momento en que helicópteros militares sobrevolaban la cubierta del buque mientras equipos tácticos descendían mediante cuerdas para tomar el control de la nave.

“El Veronica es otro ejemplo de la firme determinación de Estados Unidos por hacer cumplir las sanciones y evitar el tráfico ilegal de petróleo en el hemisferio occidental”, señaló Noem. Añadió que “no hay forma de escapar de la justicia estadounidense”, en referencia a las recientes operaciones marítimas que buscan impedir la circulación de combustible venezolano sin autorización oficial.

Desde que comenzó la ofensiva en 2025, Washington ha interceptado seis buques vinculados a Venezuela, dentro de un esquema que combina sanciones financieras, presión diplomática y control naval. La operación alcanzó su punto más alto el 3 de enero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro durante un ataque militar que dejó cerca de un centenar de muertos, según reportes oficiales.

El gobierno de Trump ha enmarcado las incautaciones como parte de su esfuerzo para “restaurar la legalidad y la seguridad en la región”. En un comunicado, el SOUTHCOM reiteró que “el único petróleo que saldrá de Venezuela será aquel que lo haga de manera legal y coordinada con Estados Unidos”.

Sin embargo, funcionarios de la propia administración han reconocido que detrás de la estrategia también hay un interés económico. La semana pasada, Trump se reunió en la Casa Blanca con ejecutivos de empresas petroleras para discutir inversiones por 100,000 millones de dólares destinadas a reactivar la infraestructura energética venezolana.

El plan contempla aprovechar parte del crudo decomisado para financiar los primeros proyectos de recuperación y exportación.

Fuentes del Departamento de Energía han indicado que Washington espera colocar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano sancionado en los mercados internacionales durante 2026.

Con ello, la Casa Blanca busca reducir la dependencia energética de países aliados de China y Rusia, reforzando el control estadounidense sobre el suministro de crudo en el Caribe.

En paralelo, la captura del Veronica ocurre horas antes de la reunión prevista entre Donald Trump y la líder opositora venezolana María Corina Machado en Washington. El encuentro, según medios estadounidenses, forma parte de los esfuerzos de la administración republicana por reorganizar la transición política en Venezuela tras la caída de Maduro.

Mientras tanto, la secretaria Noem destacó la labor de los efectivos desplegados en el Caribe, calificando la operación como “impecable” y “ajustada al derecho internacional”. En sus palabras, “los hombres y mujeres de la Guardia Costera y las Fuerzas Armadas han demostrado una vez más que Estados Unidos defenderá la libertad y la seguridad de este hemisferio”.

El caso del Veronica reafirma el giro geopolítico que ha tomado la administración Trump respecto a Venezuela y el control del petróleo latinoamericano. Con seis incautaciones en menos de un año y una operación naval activa en aguas del Caribe, Washington mantiene su ofensiva económica y militar, consolidando su influencia sobre los recursos energéticos de la región.

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