Trump inaugura “Alligator Alcatraz”, la cárcel para migrantes en Florida

Redacción : Oscar Cruz

(ENNews)–El presidente Donald Trump cortó la cinta de “Alligator Alcatraz”, un centro de detención levantado a unos 80 kilómetros de su resort de Palm Beach, en pleno corazón de los Everglades.

El complejo recibe el apodo porque está rodeado de caimanes, serpientes y pantanos que, según la Casa Blanca, disuadirán cualquier intento de fuga.

Diseñado para alojar hasta 5 000 personas, el Departamento de Seguridad Nacional prevé mantener allí al menos a 3 000 detenidos cada día, cifra que exige operar por encima de la capacidad declarada.

La instalación cuenta con agua, alcantarillado y electricidad suministrados por equipos móviles; enormes unidades portátiles de aire acondicionado bajarán la temperatura cuando el sol apriete, afirmó la oficina de logística de la agencia.

Trump exhibió el perímetro de 8,500 metros de alambre de espino, más de 200 cámaras y un contingente de unos 400 agentes, elementos que, dijo, “garantizan que nadie salga si no es por la puerta principal”.

El costo estimado alcanza 450 millones de dólares solo en el primer año, cifra confirmada por funcionarios que pidieron anonimato porque el presupuesto definitivo aún pasa por el Congreso.

Durante el recorrido, Trump bromeó con la prensa: “Las serpientes son rápidas, pero los caimanes… les vamos a enseñar a huir de un caimán; no corran en línea recta, hagan zigzag y quizás aumenten sus probabilidades un 1 %”.

Acto seguido, el mandatario sugirió otra vez deportar incluso a ciudadanos nacidos en Estados Unidos: “Quizá ese sea el próximo trabajo que hagamos juntos”, deslizó ante las cámaras, reavivando su propuesta de eliminar la ciudadanía por derecho de nacimiento.

Trump enlazó la apertura del penal con su habitual crítica a la “política de puertas abiertas” del gobierno Biden, acusándolo de “liberar criminales” y de provocar una “crisis fiscal” que, asegura, él está obligado a contener con medidas duras.

Grupos ecologistas y líderes de los pueblos Seminole y Miccosukee denunciaron que el proyecto invade tierras sagradas y amenaza especies en peligro, como el pantera de Florida y la garza rojiza, además de alterar un humedal clave para el suministro de agua del sur del estado.

Manifestantes se congregaron en la carretera Tamiami con pancartas que rezaban “Save the Glades” y “Human rights are not a swamp”; la Policía Estatal detuvo a 14 personas por bloquear la vía, según el parte oficial.

El gobernador Ron DeSantis acompañó a Trump y respaldó el modelo, indicando que ya evalúa un segundo enclave “con las mismas condiciones naturales” en la región de Big Cypress.

Bajo presión de los grandes productores agrícolas, el presidente anunció un programa de registro exprés para trabajadores del campo: las empresas deberán patrocinar a sus jornaleros, pagar impuestos y asumir responsabilidad legal sobre ellos, sin que el proceso derive en ciudadanía, aclaró el mandatario.

Organizaciones de derechos civiles calificaron la propuesta de “trabajo cautivo” y advirtieron de posibles demandas por violar normas laborales federales, mientras la Cámara de Comercio de Florida pidió reglas claras para no paralizar la cosecha de invierno.

La congresista demócrata Debbie Wasserman Schultz presentó un proyecto de ley para bloquear fondos a instalaciones “que usen la fauna como arma de contención”; el liderazgo republicano replicó que la medida “socava la seguridad nacional” y prometió frenarla en comité.

Con las primeras unidades móviles ya activas y los caimanes patrullando los canales naturales, Alligator Alcatraz se convierte en el símbolo más gráfico de la nueva fase de la política migratoria de Trump, una fase que mezcla disuasión salvaje, costo millonario y un debate constitucional aún por resolverse.

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