Se eleva a 82 los muertos por devastadoras inundaciones en Texas
Redacción : Oscar Cruz
(ENNews)–La cifra oficial de víctimas mortales por la crecida súbita del río Guadalupe y otros afluentes del centro-sur de Texas ascendió durante el domingo a 82, informó el Departamento de Manejo de Emergencias estatal, que actualiza el balance cada pocas horas mientras continúan las tareas de localización de personas.
El condado de Kerr concentra el golpe más duro con 68 fallecidos, entre ellos 40 adultos y 28 menores, precisó el sheriff Larry Leitha Jr. al detallar que 18 de los adultos y diez de los niños permanecen sin identificar, un retraso que atribuyó a la dispersión de registros médicos y al colapso temporal de la morgue local.
A las víctimas de Kerr se suman seis en Travis, tres en Burnet, dos en Kendall, dos en Williamson y una en Tom Green, con lo que el saldo regional llega a 82 y podría aumentar si se confirma la desaparición de al menos 41 personas, la mayoría turistas que habían llegado para los festejos del 4 de Julio y de quienes no se tiene rastro desde la madrugada del viernes.
El escenario más urgente se vive en las inmediaciones del campamento cristiano Mystic, donde unidades terrestres, caninas y aéreas buscan a diez niñas y una monitora arrastradas por la corriente cuando el agua superó los diques de contención, una operación complicada por el lodo denso y la presencia de árboles caídos que impiden el avance de los vehículos todoterreno.
En paralelo, el Servicio Meteorológico Nacional mantiene una vigilancia por inundaciones hasta las 19:00 horas locales, con pronóstico de entre cinco y diez centímetros adicionales de lluvia y picos aislados que podrían llegar a 25, un panorama que refuerza el temor de nuevas crecidas súbitas en arroyos como el Johnson, que ya amenaza con subir otros 60 centímetros en Ingram.
Equipos de rescate, soldados de la Guardia Nacional y voluntarios recorren a pie, en botes neumáticos y a caballo los márgenes del río, mientras helicópteros Black Hawk realizan extracción de heridos en zonas donde la corriente barre los puentes, una labor coordinada desde un puesto de mando instalado en el aeropuerto de Kerrville.
El jefe de la División de Manejo de Emergencias de Texas, Nim Kidd, confirmó que se ha iniciado la fase de recuperación temprana, que incluye la limpieza de escombros, la habilitación de rutas secundarias y la instalación de refugios temporales con capacidad para mil quinientas personas en gimnasios escolares y centros comunitarios.
Retroexcavadoras y camiones de volteo despejan hoy las calles de Kerrville de troncos, láminas y vehículos destrozados, una escena que, según la alcaldesa Judy Eidem, “recuerda a un tornado extendido a lo largo de cuarenta kilómetros de cauce”, pero que avanza gracias al trabajo ininterrumpido de cuadrillas municipales y estatales.
El gobernador Greg Abbott afirmó que la prioridad sigue siendo “encontrar a cada desaparecido y acompañar a las familias en duelo”, y adelantó que su despacho gestionó con el presidente Donald Trump la liberación de fondos federales de emergencia para acelerar la reconstrucción de infraestructura crítica.
Trump firmó el mismo domingo la declaración de desastre mayor que activa a la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) y habilita líneas de reembolso para alojamientos temporales, reparaciones de vivienda y préstamos de bajo interés para negocios afectados, un paquete que, no obstante, convive con la intención de la Casa Blanca de traspasar gradualmente la gestión de desastres a los estados después de la temporada de huracanes de 2025.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió que los recursos “llegarán en las próximas horas” y descartó retrasos pese a la reciente cancelación de programas de mitigación de inundaciones como BRIC y FMA, recortes que suman casi cuatro mil millones de dólares y que han generado críticas de legisladores tanto demócratas como republicanos.
Entretanto, la comunidad de Hill Country reorganiza centros de acopio de agua, víveres y mantas, mientras organizaciones religiosas adaptan estacionamientos como comedores móviles, gesto que la Cruz Roja valora como crucial para aliviar la presión sobre los refugios y evitar contagios de enfermedades respiratorias.
Las autoridades piden a los residentes evitar desplazamientos innecesarios, mantenerse informados a través de emisoras locales y no intentar cruzar corrientes incluso si parecen poco profundas, ya que bastan treinta centímetros de agua para arrastrar un automóvil, recordatorio que se repite por altavoces mientras los rescatistas se preparan para otra noche de búsqueda en condiciones adversas.







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