Insomnio silencioso: personas que creen dormir bien, pero no descansan

Redacción : Oscar Cruz

(ENNews)–Dormir entre seis y ocho horas por noche no garantiza que el cuerpo y la mente realmente estén descansando, cada vez más personas experimentan lo que especialistas llaman “insomnio silencioso”.

A diferencia del insomnio clásico, este trastorno no se presenta como dificultad para conciliar el sueño o despertar en la madrugada, sino como una fatiga persistente, a pesar de haber dormido toda la noche.

A esto también se le conoce como sueño no reparador, quienes lo padecen no notan interrupciones en su descanso, pero en realidad atraviesan fases de sueño superficial. Su cuerpo no se recupera como debería.

Según la Fundación Nacional del Sueño, este problema puede estar vinculado a factores como el estrés crónico, la exposición prolongada a pantallas, hábitos nocturnos poco saludables o condiciones no diagnosticadas como la apnea del sueño.

Uno de los mayores riesgos del insomnio silencioso es que muchas personas lo normalizan.

Despertar cansado se vuelve parte de la rutina diaria, lo atribuyen al trabajo, al ritmo de vida acelerado o al exceso de responsabilidades, sin pensar que el verdadero problema puede estar en la calidad del descanso.

Con el tiempo, esta fatiga acumulada afecta la concentración, el estado de ánimo, el sistema inmune e incluso la salud cardiovascular.

“La gente dice ‘yo duermo bien, pero me levanto cansado’. Esa es la señal más clara de que algo no está funcionando”, explica la doctora Adriana Reyes, neuróloga experta en trastornos del sueño.

El sueño profundo, aclara, es fundamental. Sin él, el cuerpo no se regenera correctamente, aunque la persona haya dormido ocho horas.

Las causas del insomnio silencioso son variadas

Una de las más frecuentes es la hiperactividad mental antes de dormir. Pensar en pendientes, preocupaciones o revisar el celular justo antes de acostarse fragmenta el descanso.

También influyen el consumo de cafeína en la tarde, los horarios irregulares de sueño y la sobreestimulación digital por las noches.

Otro factor común es la apnea del sueño, especialmente en su forma leve o moderada.

Este trastorno interrumpe la respiración durante la noche sin que la persona se dé cuenta, muchas veces no hay ronquidos evidentes ni despertares notorios. Aun así, impide alcanzar las fases profundas del sueño.

Para prevenir este tipo de insomnio, los expertos recomiendan aplicar medidas de higiene del sueño.

Esto implica establecer un horario regular para acostarse y despertarse, reducir el uso de pantallas antes de dormir, evitar comidas pesadas por la noche y crear un ambiente adecuado: oscuro, fresco y sin ruidos.

También se recomienda aprender a calmar la mente antes de dormir. Ejercicios de respiración, estiramientos suaves o meditación guiada ayudan a preparar el cuerpo para un descanso más profundo.

Si la sensación de agotamiento persiste, lo más adecuado es acudir a un especialista en medicina del sueño. Un estudio puede detectar trastornos ocultos como la apnea o el síndrome de piernas inquietas.

Dormir no siempre es sinónimo de descansar; sentirse agotado cada mañana no debe verse como algo normal. El cuerpo habla, y si no se repara durante la noche, lo reflejará durante el día.

Detectar el insomnio silencioso a tiempo puede ser clave para mejorar la calidad de vida. Porque dormir por rutina no basta, hay que aprender a descansar de verdad.

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