La intolerancia social y familiar supera a las pandillas en cifra de homicidios

Redacción: Abigail Rivera

(ENNews)—El mapa de la violencia en El Salvador ha experimentado una transformación sorprendente en 2025. Según datos oficiales, los asesinatos atribuidos a pandillas que durante años dominaron las estadísticas criminales han sido desplazados por otras causas más cotidianas pero igualmente letales. La intolerancia social y familiar se ha convertido en el nuevo fantasma que atormenta a la sociedad salvadoreña.

De acuerdo a las autoridades, los números hablan por sí solos de los 35 homicidios registrados entre enero y mayo del presente año, solo tres estuvieron vinculados a estructuras terroristas. En marcado contraste, los conflictos sociales han dejado un saldo de 21 víctimas mortales, seguidos por 11 casos relacionados con violencia familiar. Esta realidad contrasta dramáticamente con lo ocurrido en el mismo periodo de 2022, cuando las maras eran responsables de 343 de los 364 homicidios reportados.

El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, señaló: “Estamos viendo cómo el perfil de la violencia en el país está cambiando. Los planes de seguridad han reducido significativamente la acción de grupos criminales, pero ahora enfrentamos desafíos distintos que requieren estrategias diferentes”.

Entre los casos más recientes que ilustran este cambio se encuentra el brutal crimen ocurrido en Usulután, donde tres sujetos asesinaron a un joven durante una discusión en una cervecería. Las investigaciones revelan que la víctima fue arrastrada hasta un cementerio, donde recibió múltiples heridas mortales. “Este tipo de hechos reflejan una problemática social profunda que debemos atender”, agregó Villatoro.

Las autoridades reconocen que, si bien el régimen de excepción implementado en 2022 logró controlar el accionar de las pandillas reduciendo de 343 a solo 3 los homicidios atribuibles a ellas, ha dejado al descubierto otras manifestaciones de violencia arraigadas en la sociedad.

El crimen en Tacuba, donde un expolicía fue asesinado por un pandillero recientemente liberado, ha reavivado el debate sobre el sistema penitenciario. “Este individuo fue puesto en libertad en 2024 tras cumplir una breve condena, demostrando las fallas del enfoque rehabilitador tradicional”, criticó duramente el ministro Villatoro.

Expertos en seguridad consultados señalan que este cambio en los patrones de violencia requiere un enfoque multidimensional. “No basta con cárceles y operativos policiales. Necesitamos programas de educación emocional, resolución pacífica de conflictos y fortalecimiento de los lazos comunitarios”, explicó la socióloga Marta López.

Mientras las calles salvadoreñas respiran un aire de mayor tranquilidad frente a la amenaza pandilleril, los hogares y espacios públicos se han convertido en nuevos escenarios donde se libran batallas personales con desenlaces fatales. El reto para las autoridades ahora es tan complejo como urgente: pacificar no solo los barrios, sino también las relaciones humanas.

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