Casi 300 réplicas en el occidente del país tras sismo de magnitud 5.9
Redacción: Oscar Cruz
(ENNews)–El Salvador enfrenta una intensa actividad sísmica tras el fuerte terremoto de magnitud 5.9 registrado el martes a las 3:21 p.m., con epicentro en territorio guatemalteco, pero muy cercano a la frontera salvadoreña.
De acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), hasta las 5:30 a.m. del miércoles se habían contabilizado 294 réplicas, de las cuales 48 fueron percibidas por la población.

El evento principal tuvo su epicentro en Zapotitlán, Guatemala, a solo 9 kilómetros al noreste de San Lorenzo, Ahuachapán, y a 20 kilómetros del distrito de Ahuachapán, con una profundidad de apenas 2 kilómetros, lo que aumentó su intensidad en superficie.
Las autoridades salvadoreñas confirmaron que el sismo fue causado por la activación de fallas geológicas locales. Al tratarse de un evento terrestre y superficial, no representa riesgo de tsunami, según explicó el MARN.
Los temblores causaron daños estructurales en viviendas e iglesias, principalmente en San Lorenzo, Las Chinamas y Chalchuapa, ubicadas en los departamentos de Ahuachapán y Santa Ana. En Chalchuapa, la parroquia Santiago Apóstol reportó grietas significativas, y la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) suspendió el servicio de agua potable por altos niveles de sedimentos en la fuente local.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (INSIVUMEH) señaló que el sismo y su cadena de réplicas forman parte de una secuencia sísmica activa al este de la falla de Jalpatagua, con profundidades que oscilan entre 0 y 10 kilómetros.
Este fenómeno ha reactivado la alerta sísmica en la región; no es la primera vez que la zona sufre movimientos similares. El 15 de enero de 2023, un sismo de magnitud 5.1 también con epicentro en San Lorenzo provocó más de 200 réplicas y causó daños en municipios de ambos lados de la frontera.
En Honduras, el movimiento fue percibido levemente en comunidades de los departamentos de Cortés, Copán, Ocotepeque y Lempira, sin reportes de daños. En El Salvador, incluso habitantes de la capital, ubicada a 130 kilómetros del epicentro, confirmaron haber sentido el temblor.
Como parte de la respuesta inmediata, el Sistema Nacional de Protección Civil activó sus equipos de emergencia. El director de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, se trasladó a la zona afectada para coordinar la evaluación de daños y establecer medidas preventivas. En declaraciones públicas, confirmó que al menos 50 viviendas presentan daños severos, algunas completamente destruidas.
“Estamos siguiendo el plan. Lo primero es evacuar a las personas en riesgo. Ya tenemos albergues listos en Atiquizaya y San Lorenzo, pero también estamos habilitando campamentos al aire libre porque algunas familias prefieren no estar bajo techo”, dijo Amaya.
El objetivo de estas acciones es garantizar la seguridad de la población y brindar soluciones temporales habitacionales a quienes han perdido sus hogares o cuya integridad física se ve comprometida por daños estructurales.
El Equipo Táctico Operativo y demás instituciones del sistema de Protección Civil se mantienen desplegados en zonas clave de los departamentos de Ahuachapán, Sonsonate, Santa Ana, La Libertad, San Vicente y San Salvador, donde el monitoreo sísmico sigue activo.
En el plano regional, autoridades guatemaltecas confirmaron la muerte de al menos dos personas y 25 hospitalizados a causa de los sismos en la zona fronteriza. En ambos países, decenas de viviendas han sido dañadas por la secuencia de temblores, cuya duración e intensidad han generado temor entre la población.
A esta emergencia se suma el recuerdo del reciente sismo del 8 de julio, que sacudió Guatemala con una magnitud de 5.6, dejando al menos siete muertos, múltiples heridos y daños materiales significativos. Esa experiencia mantiene en vilo a comunidades de alta vulnerabilidad sísmica en Centroamérica.
Por ahora, las autoridades salvadoreñas mantienen la alerta preventiva y piden a la población estar atenta a los comunicados oficiales, evitar propagar rumores y reportar cualquier daño estructural visible, con el objetivo de evitar más tragedias.






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