HUELLA POÉTICA. AUTORES
Joan Maragall fue un poeta y escritor catalán, una de las figuras primordiales de la poesía modernista de finales del siglo XIX-XX. Su obra manuscrita se conserva en el Archivo Maragall de Barcelona, junto a la plaza Molina.
Maragall fue un gran defensor de la espontaneidad y de la búsqueda de la simplicidad. Esta investigación culminó en su célebre “teoría de la palabra viva”, que hizo escuela. Aunque produjo más de cuatrocientos cincuenta textos en prosa (entre artículos, ensayos, discursos, semejanzas biográficas y prólogos), destaca por su actividad como poeta.
Maragall fue un eslabón clave entre la Renaixença y el noucentisme. Su teoría de la palabra viva rechazaba cualquier retoricismo en favor de la simplicidad y de la experiencia personal. Su voluntad era acercar el lenguaje al habla coloquial, luchando contra el hermetismo del simbolismo. Sin embargo, Maragall revisaba mucho sus poemas, lo que significa que la palabra viva no iba de la mano de la pura improvisación ni de la corrección.
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Podréis leer, también desde esta misma web, un poema inédito de mi autoría.
✔Por Mireya
@mireyaguzmanburgos

Poema1
La vaca ciega
En los troncos topando de cabeza,
hacia el agua avanzando vagorosa,
del todo sola va la vaca. Es ciega.
De una pedrada harto certera un ojo
le ha deshecho el boyero, y en el otro
se le ha puesto una tela. La vaca es ciega.
Va a abrevarse a la fuente que solía,
mas no cual otras veces con firmeza,
ni con sus compañeras, sino sola.
Sus hermanas por lomas y cañadas,
por silencio de prados y riberas,
hacen sonar la esquila mientras pastan
hierba fresca al azar. Ella caería.
Topa de morro en la gastada pila,
afrentada se arredra, pero torna,
dobla la frente al agua y bebe en calma.
Poco y casi sin sed; después levanta
al cielo enorme la testuz cornuda
con gesto de tragedia; parpadea
sobre las muertas niñas, y se vuelve,
bajo el ardiente sol, de lumbre huérfana,
por sendas que no olvida, vacilando,
blandiendo en languidez la larga cola.
Poema 2
Las joyas
Quiero cubrir de joyas tu cabello,
tu garganta y tu pecho, brazos, manos,
en memoria de todas las caricias
que te haga ahora y que te hice antes.
Como lluvia, las joyas en tus miembros,
como lluvia los besos de mi amor,
y bajo cada beso que se encienda
un nuevo resplandor, como una estrella.
Una joya por beso, que ilumine,
quieta noche, lo noble de tu cuerpo;
mas después del gran día, luego el día;
la esposa, sin las joyas, del esposo.

[Sección “Huella Poética ” bajo la dirección de Mireya Guzmán Burgos escritora de nacionalidad española. @mireyaguzmanburgos]






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