Europa advierte a Irán con nuevas sanciones si no avanza en solución al programa nuclear

Redacción: Abigail Rivera

(ENNews)—El programa nuclear iraní vuelve a estar en el centro de la atención internacional tras el anuncio de Alemania, Francia y Reino Unido, el grupo conocido como E3, sobre la activación del mecanismo de revocación del acuerdo nuclear. Este mecanismo, parte del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) firmado en 2015, establece que si en los próximos 30 días no se alcanza un acuerdo, todas las sanciones impuestas por Naciones Unidas contra Irán serán reactivadas automáticamente.

De acuerdo con medios internacionales, la medida representa una fuerte advertencia de Europa a Teherán, que además enfrenta críticas por su programa de misiles balísticos, considerado una violación de la Resolución 2331 de la ONU. Esta resolución, adoptada en julio de 2015, insta a Irán a abstenerse de actividades relacionadas con misiles que puedan ser vectores de armas nucleares.

El vicepresidente iraní, Mohammed-Resa Aref, expresó recientemente que Irán no es enemigo de las sanciones, pero que tampoco permitirá que su pueblo sea sometido. Además, cuestionó la capacidad del E3 para activar el mecanismo y anunció que su país tomará “contramedidas apropiadas”, sin revelar detalles.

El politólogo Cornelius Adebahr explica que el programa nuclear es un símbolo de orgullo nacional para Irán, desarrollado durante décadas pese a las sanciones. Por ello, abandonar este programa no es sencillo desde el punto de vista político interno. Algunas fuerzas políticas iraníes incluso proponen la retirada del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) como respuesta a la posible reactivación de sanciones, y un proyecto de ley en ese sentido ya está en revisión en el Parlamento.

La tensión se agrava porque Irán suspendió su cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) tras ataques israelíes y estadounidenses a sus instalaciones nucleares. Europa exige la reanudación total de las inspecciones y transparencia sobre el uranio enriquecido al 60%, un nivel que genera preocupación internacional.

Por su parte, el Gobierno iraní insiste en que no busca armas nucleares y califica su programa de misiles como defensivo. Sin embargo, la comunidad internacional mantiene la presión, señalando que el desarrollo de misiles balísticos viola acuerdos internacionales.

El experto Hamidreza Azizi, del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP), describe a Irán en un estado de “parálisis estratégica”. Según él, el liderazgo iraní prefiere una solución diplomática, especialmente tras la reciente Guerra de los Doce Días con Israel, que ha evidenciado la vulnerabilidad del país y el impacto económico que podrían tener las sanciones.

La reimposición de sanciones podría dejar a Irán en una situación similar a la de Irak entre las guerras del Golfo: un gobierno debilitado, aislado y con crisis internas. Por otro lado, la retirada del TNP podría legitimar ataques contra sus instalaciones nucleares, un escenario que voces influyentes dentro de Irán, como el exdirector de la autoridad nuclear Ali Akbar Salehi, advierten que solo el líder supremo puede decidir.

En el plano internacional, Estados Unidos exige que Irán abandone su programa nuclear, cese el apoyo a sus aliados regionales y limite su capacidad militar. Sin embargo, Azizi considera que Washington no está interesado en un nuevo acuerdo nuclear y que sus demandas son difíciles de aceptar para Teherán. Europa, aunque ha amenazado con sanciones, tiene un margen limitado para influir.

Irán busca ganar tiempo y gestionar la crisis con apoyo de Rusia y China, esperando que estos países bloqueen o retrasen la aplicación de sanciones. Mientras tanto, continúa vendiendo petróleo a China a través de intermediarios para evitar sanciones estadounidenses, y mantiene cooperación económica y militar con Rusia, aunque es improbable que ambos ignoren las resoluciones del Consejo de Seguridad.

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