Cierre de Gobierno en EE. UU. provoca reducción de vuelos en los principales aeropuertos

Redacción : Oscar Cruz

(ENNews)—La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), anunció una reducción del 10 % en las operaciones aéreas de los aeropuertos más transitados de Estados Unidos, ante la falta de controladores aéreos ocasionada por el prolongado cierre de Gobierno. La medida, que entrará en vigor este viernes, busca evitar riesgos en la seguridad aérea mientras persista la crisis administrativa.

El recorte afectará a terminales clave en 25 estados, entre ellos los aeropuertos de John F. Kennedy (JFK) y LaGuardia, en Nueva York; Los Ángeles (LAX), en California; y O’Hare, en Chicago, Illinois. También se incluyen aeropuertos de Dallas, Houston, Washington DC, y varias terminales de Florida, como Miami, Fort Lauderdale, Tampa y Orlando. La decisión abarca además a aeropuertos de Filadelfia, Atlanta, Boston y Newark, según un listado filtrado a medios estadounidenses.

La FAA explicó que la escasez de personal responde a la ausencia de unos 2,000 controladores aéreos que han dejado de trabajar tras más de un mes sin recibir salario. Estos empleados forman parte del grupo de servidores públicos afectados por la parálisis presupuestaria que inició el 1 de octubre, luego de que el Congreso no lograra aprobar el nuevo presupuesto federal.

Según estimaciones del Departamento del Tesoro, la reducción podría dejar en tierra alrededor de 4,000 vuelos diarios en todo el país. Aunque el impacto variará según la demanda y la capacidad operativa de cada aeropuerto, la FAA aseguró que la prioridad será mantener la seguridad de los pasajeros y el funcionamiento de las rutas esenciales.

Las principales aerolíneas estadounidenses, entre ellas American Airlines, United y Delta, informaron que ya ajustan sus itinerarios para cumplir con la disposición. Las compañías afirmaron que darán prioridad a los vuelos internacionales y a las rutas de mayor tráfico, con el objetivo de minimizar los retrasos y cancelaciones en las conexiones domésticas.

El cierre de Gobierno, que ya supera los 37 días, se ha convertido en el más prolongado en la historia del país, superando el de 2018, que duró 35 días durante el primer mandato de Trump. En aquella ocasión, la falta de controladores también generó caos en los aeropuertos y obligó a una reapertura parcial del Gobierno para evitar una paralización total del sistema aéreo.

Miles de empleados públicos continúan sin recibir salario, mientras varias agencias federales operan con personal reducido o completamente suspendido. Los sindicatos de controladores aéreos y pilotos advirtieron que la situación podría empeorar si el cierre se extiende, ya que el estrés y la fatiga del personal activo incrementan el riesgo de errores en la gestión del tráfico aéreo.

La FAA y el Departamento del Tesoro indicaron que revisarán el impacto de la medida durante los próximos días y no descartan ajustes adicionales si las negociaciones políticas en el Congreso no logran restablecer el financiamiento federal. De momento, el organismo mantiene la orden de reducción como una medida temporal destinada a preservar la seguridad en los cielos estadounidenses.

Mientras tanto, los aeropuertos afectados preparan planes de contingencia para manejar la reducción de vuelos y evitar congestión en las terminales. Algunas autoridades locales recomendaron a los pasajeros verificar con anticipación el estado de sus vuelos y llegar con mayor tiempo de antelación, ante posibles cambios de horario o cancelaciones.

La prolongación del cierre mantiene a miles de empleados sin ingresos y genera pérdidas económicas en sectores que dependen del transporte aéreo. Analistas estiman que, si la parálisis gubernamental continúa, los efectos podrían sentirse también en el comercio y el turismo, especialmente durante la temporada alta de fin de año.

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