HUELLA POÉTICA. AUTORES

Rafael Romero Quesada, nace en Las Palmas de Gran Canaria el 5 de diciembre de 1885.Poeta, narrador y autor dramático, Alonso Quesada cultivó todos los géneros literarios en los que dejó constancia de su amargura existencial y de su profunda ironía.

Tras la visita de Unamuno a Canarias, a quien Quesada admiró profundamente y quien se convertió en su maestro. Obtuvo el segundo premio en los Juegos Florales por su poema El zagal de gallardía.

Su conocimiento de Unamuno le hizo dar un giro profundo a su quehacer poético. Redacta los poemas de su primer libro: El lino de los sueños, que se publicará finalmente en 1915. A partir de esta fecha adopta definitivamente el pseudónimo de Alonso Quesada para sus publicaciones.

El 4 de noviembre de 1925 fallece. Dejó inédita la mayor parte de su obra, incluido el libro que poco antes de morir había optado al Premio Nacional de Literatura: Los caminos dispersos, que sería publicado por El Gabinete Literario en 1944.

Alonso Quesada, es una de las máximas figuras del modernismo poético canario junto a sus amigos Saulo Torón y Tomás Morales.

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Podréis leer, también desde esta misma web, un poema inédito de mi autoría.

✔Por Mireya
@mireyaguzmanburgos

La oración de todos los días
 
¡Bendita la pobreza de mi casa!
Hoy la comida ha sido más humilde…
Mi madre ha sonreído tristemente,
pero había una paz en su mirada…
Yo gano el pan de una infeliz manera
porque yo no nací para estas cosas:
hago unas sumas y unas reducciones;
y así me consideran y me pagan…
Hoy hace cinco años que mi padre
me dejó este gobierno; cuando era
más amplia la ilusión, y la locura
pasaba por mi mente a enamorarse…
¡Bendita la orfandad, las privaciones,
el amargo dolor, y los caminos
por donde, sin oficio, voy andando,
profeso caballero de la Noche!…
Las seis mujeres de mi casa, dicen
que esta resignación me dará el cielo:
verdad será, porque lo dicen todas,
y ellas en esas cosas saben mucho…
Conformidad de toda pesadumbre:
¡Mañana moriremos!… Los gusanos
todo nos quitarán menos la risa
petrificada en nuestra calavera!…
¡Benditas sean las amargas horas,
la pobre compasión de los mayores
y esta inquietud de no saber mañana
dónde tendré el hogar y los ensueños!..
(…)
Serenamente el mar viene a mi alma
en estas lentas tardes del verano;
sobre la arena de la playa aguarda
mi corazón la sombra que lo envuelva.
(¡Mi corazón de noche!… ¡Es esa dulce
y tenue claridad, que no es del cielo
ni de la tierra, y que en la noche tiembla
como una huella de la tarde ida!)
Y mi alma, tiende sobre el mar dorado
una esperanza de mejores tiempos,
en ese instante en que las cosas todas
por demasiado ciertas nos engañan…
¡Las venideras horas serán buenas,
y buena la verdad de mi reposo!
─digo, y bendigo la infantil creencia
de este mi pobre corazón, tan niño!…

Oración versperal
A Luis Doreste
 
La tarde muere, y tiene
todo el dulce color de mi recuerdo…
Porque cuente la historia de mi vida
que muera así la tarde se ha dispuesto.
El lejano sonido de una esquila
pone en la brisa un pastoril comento
que al perderse al través del cielo malva
hace brotar la rosa de un lucero.
El niño corazón tiembla y solloza:
tiene miedo de amar; pero es un miedo
que le gusta tener cuando la vida
es infantil, como esta tarde el cielo.
El pobre corazón tiembla, y parece
que busca otro rincón dentro del pecho,
otro rincón más hondo en que ocultarse
por temor de saber un cuento nuevo…
La tarde entera tiene
el color de la infancia de mi ensueño:
hay una golondrina misteriosa
que ha detenido en el azul su vuelo…
¡Yo pongo mi ilusión sobre sus alas,
y la quietud del lírico momento
se diluye en el oro más lejano
que no acabó de hilar el sol que ha muerto!…
Mi vida toda tiene
la suavidad divina de un secreto:
¡Parece que me dicen al oído,
con todo el corazón, que estoy viviendo!

[Sección “Huella Poética ” bajo la dirección de Mireya Guzmán Burgos escritora de nacionalidad española. @mireyaguzmanburgos]

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