Trump y Maduro mantienen contacto telefónico en medio de amenazas
Redacción: Fernanda Tamacas
(ENNews)- En un giro inesperado que combina diplomacia discreta con una escalada militar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo una conversación telefónica la semana pasada con el líder venezolano Nicolás Maduro, explorando la idea de una cumbre en suelo norteamericano, reveló este viernes The New York Times citando a fuentes cercanas a las negociaciones.
La llamada, en la que intervino el secretario de Estado Marco Rubio, no fructificó en compromisos firmes ni en un calendario para el encuentro, pero se produce en un clima de confrontación creciente que ha puesto al Caribe en vilo.El diálogo tuvo lugar apenas unos días antes de que el Departamento de Estado de EE.UU. clasificara al Cartel de los Soles –una red de narcotráfico supuestamente dirigida por Maduro y altos mandos venezolanos– como organización terrorista extranjera, efectiva desde el 24 de noviembre.
Esta medida, anunciada el 16 de noviembre por Rubio, acusa al grupo de facilitar el flujo de drogas hacia EE.UU. y Europa, en alianza con entidades como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa. Caracas, por su parte, desechó las imputaciones como “una farsa ridícula” del imperialismo yanqui, según el canciller Yvan Gil, quien las vinculó a un complot para justificar intervenciones.
A pesar del belicismo, Trump ha insistido en una vía de diálogo para “evitar más pérdidas de vidas”. En un mensaje de Acción de Gracias dirigido a tropas en la región, el mandatario advirtió que las operaciones contra narcotraficantes venezolanos pasarán pronto a tierra firme, tras una campaña naval que, según el Pentágono, ha neutralizado más de 20 embarcaciones y causado al menos 83 muertes desde septiembre.
“La tierra es más fácil, pero eso empezará muy pronto. Les advertimos: dejen de enviar veneno a nuestro país”, declaró Trump, aludiendo a la “Operación Lanza del Sur”, que ha desplegado unos 15.000 efectivos en el área, incluyendo destructores, submarinos y aviones F-35 desde Puerto Rico.
El fiscal general venezolano, Tarek William Saab, respondió con cautela optimista, abriendo la puerta a conversaciones que preserven la soberanía de su nación. Esta disposición se enmarca en reportes previos de acercamientos encubiertos: en octubre, el Miami Herald detalló que la vicepresidenta Delcy Rodríguez planteó un gobierno transitorio sin Maduro, mientras que The New York Times expuso ofertas de Caracas para ceder a firmas estadounidenses el control de proyectos petroleros y auríferos –las mayores reservas mundiales de crudo–, preferencias contractuales y un redireccionamiento de exportaciones desde China hacia Norteamérica, cortando lazos con Teherán, Pekín y Moscú.
Sin embargo, Washington rechazó estas propuestas a inicios de mes, al considerarlas insuficientes sin la salida de Maduro del poder.La tensión se agudiza con el arribo el 16 de noviembre del portaaviones USS Gerald R. Ford al Caribe, escoltado por destructores como el USS Bainbridge y cruceros misilísticos, sumando 4.000 marinos y docenas de aeronaves a la fuerza regional. Días después, bombarderos B-52H ejecutaron simulacros de ataque, lo que Maduro denunció como “provocaciones irresponsables” que amenazan la paz hemisférica. Seis aerolíneas han suspendido vuelos a Venezuela por riesgos a la aviación civil, y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López criticó a aliados de Washington por “arrodillarse ante el imperialismo”.
Analistas ven en este doble juego –amenazas y sondeos diplomáticos– la firma de Trump: una táctica de “vía dual” probada con adversarios pasados. Mientras el Congreso debate la legalidad de strikes sin aprobación, la Casa Blanca mantiene silencio sobre la llamada, pero fuentes indican que podría reabrirse si Caracas cede en temas clave como la migración y el narcotráfico. En Caracas, el chavismo se alista para una “república en armas” si las presiones escalan, elevando el riesgo de un conflicto que desestabilice América Latina.













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