Dolor en el pulgar por usar el celular: qué pasa y cómo evitar que se complique
Redacción : Oscar Cruz
(ENNews)–Es común que tras un rato usando el celular aparezca ese molesto dolor en la base del pulgar, esa punzada que se repite y no se va con facilidad, la mano no está hecha para repetir el mismo movimiento con fuerza durante mucho tiempo, y esa “pinza” constante entre pulgar y dedos para sostener y teclear puede fatigar los músculos y tensar los tendones, generando inflamación.
Además, la posición de la muñeca influye; si la tienes doblada mientras usas el móvil, los tendones rozan más y se irritan con facilidad. El tamaño del teléfono y la funda también juegan un papel: en dispositivos grandes el pulgar tiene que estirarse más y forzar ángulos incómodos. Y si lo usas en la cama, con la muñeca doblada y los dedos encogidos, sumas tensión.
No todos los dolores en el pulgar son iguales, por ejemplo, la tenosinovitis de De Quervain afecta la zona cerca de la muñeca y se siente como una cuerda tensa, especialmente molesta al hacer pinza o abrir objetos. Por otro lado, el “dedo en gatillo” se nota porque el pulgar se queda trabado y luego suelta con un chasquido, y puede formarse una bolita dolorosa.
También existe la rizartrosis, un desgaste en la articulación base del pulgar que provoca dolor al girar tapas o sujetar cosas, y no es solo cosa de gente mayor: el uso excesivo puede adelantarla.
El cansancio normal desaparece con un descanso, pero si el dolor persiste al escribir, aparece rigidez, pérdida de fuerza o inflamación leve, significa que la mano está trabajando de más y el problema puede ir a peor. Si además hay hormigueo o entumecimiento, sobre todo de noche, conviene tomarlo en serio.
Para aliviar el dolor, lo mejor es hacer pausas reales y frecuentes, cambiar la forma de agarrar el celular, usar ambas manos o alternarlas, y aprovechar funciones como el dictado por voz o apoyar el teléfono en una superficie puede reducir mucho la tensión. También es importante ser consciente de no presionar la pantalla con fuerza: basta un toque suave para que el móvil responda.
Si sientes inflamación, aplicar frío envuelto en un paño ayuda a bajar la irritación, siempre con precaución. También conviene hacer movimientos suaves para relajar la mano, como abrir y cerrar los dedos lentamente o estirar el pulgar sin forzar.
Si después de modificar estos hábitos el dolor no mejora en unas semanas, o si se agrava con bloqueo del pulgar, chasquidos, hinchazón marcada o pérdida de fuerza, es momento de acudir al médico. Allí podrán indicar tratamientos específicos para evitar que el problema se vuelva crónico.
Escuchar las señales de la mano y adaptar el uso del celular puede evitar que un dolor molesto se convierta en una lesión más seria. No es cuestión de dejar el móvil, sino de usarlo con cuidado para que tu pulgar aguante el ritmo sin quejarse.





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