HUELLA POÉTICA. AUTORES
Por Mireya@mireyaguzmanburgos
(ENNews)- Edgardo Alfredo Espino Najarro; Ahuachapán, 1900 – San Salvador, 1928) Poeta salvadoreño que a partir de la publicación de su único libro, Jícaras Tristes, ha sido uno de los líricos más leídos en su país y está considerado como uno de los autores clásicos de la literatura centroamericana.
Sus composiciones, diseminadas en papeles sueltos y en distintas publicaciones, fueron recopiladas por su padre con el fin de llevarlas a la imprenta.
Llamado por unos “el poeta niño”, Alfredo Espino es reconocido por poetizar la realidad salvadoreña y sus paisajes. Su poesía es un equilibrio de romanticismo y expresión mesurada, que canta al paisaje con imágenes de gran poder descriptivo y plasticidad, desde una percepción tierna de los seres y las cosas de su tierra. Buena parte de su obra es un canto a la región de Cuzcatlán.

Su obra fue conocida hasta su temprana muerte en 1928 bajo el libro “Jícaras Tristes”. A pesar de que existen dudas sobre su muerte, de si fue suicidio o no, Alfredo Espino aún es gran referente de la poesía de inicios del siglo XX en El Salvador.
La poesía de Alfredo Espino Prefirió la sencillez y la métrica tradicional y escribió romances y sonetos, aunque no desechó el verso libre. Sus poemas evocan los árboles, los frutos, el aroma de la noche, los colores, los niños y lo maternal.
Desde su publicación, sus poemas fueron acogidos y difundidos con entusiasmo por los lectores salvadoreños, que enseguida se identificaron con su líricas descripciones paisajísticas. Así, Jícaras tristes se convirtió en una de las lecturas obligadas en los programas educativos salvadoreños, y desde instancias gubernamentales se promovió su edición y difusión.

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Podréis leer, también desde esta misma web, un poema inédito de mi autoría.




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