¿Cómo saber si tu gato está enojado? Las señales que conviene aprender a reconocer

Por: Equipo de redacción

(ENNews)- Los gatos no pueden decir “dejame tranquilo”, pero tienen muchas otras maneras de comunicarlo. Una cola que se mueve bruscamente, las orejas hacia atrás, el cuerpo tenso o una mirada diferente pueden ser suficientes para advertir que algo no está bien.

El problema es que algunas de estas señales suelen pasar inadvertidas. Incluso comportamientos que los humanos pueden interpretar como repentinos —un arañazo o un mordisco mientras acarician al animal— muchas veces estuvieron precedidos por advertencias.

Aprender a leer el lenguaje corporal de un gato no solamente permite entenderlo mejor. También ayuda a respetar sus límites y evitar situaciones que pueden terminar generándole estrés o provocando una reacción defensiva.

Entonces, ¿cómo saber si un gato está realmente enojado?

La cola puede ser una de las primeras pistas

Observar la cola es un buen punto de partida.

A diferencia de lo que ocurre con los perros, moverla con intensidad no suele ser una invitación amistosa. Si un gato comienza a sacudirla rápidamente de un lado hacia otro o a golpear repetidamente el piso con ella, puede estar mostrando irritación o un nivel creciente de excitación.

Es frecuente verlo, por ejemplo, durante una sesión de caricias. El animal parecía cómodo y de pronto empieza a mover la punta de la cola. Si las caricias continúan, el movimiento puede hacerse cada vez más intenso.

Ese cambio puede funcionar como una advertencia: es momento de darle espacio.

Una cola erizada tiene otro significado. En combinación con el cuerpo arqueado y el pelo levantado, suele indicar miedo o una fuerte activación defensiva. El animal intenta parecer más grande frente a aquello que percibe como una amenaza.

Mirá sus orejas

Las orejas ofrecen otra información importante. Un gato tranquilo suele mantenerlas en una posición natural y puede orientarlas hacia los sonidos que llaman su atención. Cuando está incómodo, asustado o irritado, la posición cambia.

Puede llevarlas hacia los costados o pegarlas hacia atrás contra la cabeza.

Cuanto mayor es la tensión, más evidente puede hacerse ese gesto.

Las famosas “orejas de avión”, orientadas hacia los laterales, pueden ser una primera señal de incomodidad. Si terminan completamente aplastadas hacia atrás, conviene evitar insistir con el contacto físico.

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