Por qué las mujeres tienen más dolor: la ciencia empieza a destapar la “inexplorada caja negra” de este síntoma
Por: Equipo de redacción
(ENNews)- El dolor es un síntoma que afecta de forma desproporcionada a las mujeres. Se ve en la fibromialgia, por ejemplo, donde el 90% de los pacientes son mujeres. O en el síndrome de intestino irritable. O en la artritis reumatoide. Los trastornos de dolor funcional (el que aparece en ausencia de enfermedad o daño físico que lo explique) son dos veces más frecuentes en mujeres que en hombres, pero hasta hace poco tiempo, no se sabía por qué. Se pensaba que lo del dolor era algo psicológico; o que simplemente ellas eran demasiado sensibles, débiles, flojas; o que se lo imaginaban. Sin embargo, en los últimos años, la ciencia ha ido alumbrando los mecanismos moleculares que explican esa especial susceptibilidad de las mujeres al dolor y ha empezado a armar un puzle para dar respuestas y quitar prejuicios. Una revisión publicada este jueves en la revista Science repasa las últimas explicaciones biológicas halladas y advierte de que todavía urgen más respuestas.
Dicen las autoras de la revisión que el dolor crónico que sufren millones de mujeres en el mundo es todavía una enorme e “inexplorada caja negra”, llena de incógnitas y prejuicios. “Las mujeres aguardan con urgencia respuestas concretas que ayuden a eliminar el enfoque habitual de ‘todo está en tu cabeza’, a reducir la larga espera entre la aparición de los síntomas y el diagnóstico o tratamiento, y, en última instancia, a proporcionar estrategias terapéuticas basadas en mecanismos biológicos”.
No están todas las piezas del rompecabezas, admite Holly Ingraham, investigadora de la Universidad de California y autora de la revisión. Pero la ciencia ha avanzado y ya se ha superado “la suposición de que las hormonas sexuales por sí solas explican las diferencias de sexo en el dolor”, cuenta. El dolor es multifactorial y en él influyen elementos ambientales y endógenos que actúan a través de diversas vías moleculares. “Ahora sabemos que los mecanismos hormonales, genéticos, inmunitarios, neuronales y otros mecanismos biológicos pueden contribuir, y que interactúan de forma compleja”, abunda la experta.
Para empezar, la ciencia ha constatado que las fluctuaciones hormonales impactan en la sensibilidad al dolor. Pasa, por ejemplo, en la endometriosis, que afecta al 11% de las mujeres en edad reproductiva: en esta enfermedad, recuerdan las autoras, se observa que el dolor pélvico a menudo se intensifica durante la menstruación y, en algunas pacientes, también en la ovulación. En el síndrome de intestino irritable también se ven cambios en la sensibilidad al dolor relacionados con el ciclo menstrual.
De hecho, sopesan las autoras, no es extraño que coexistan diagnósticos de síndrome de intestino irritable y endometriosis. Esto “sugiere que podría existir vías celulares comunes sensibles a las hormonas que contribuyen al dolor en los órganos pélvicos”, plantean.
En todo este andamiaje de las vías del dolor, el rol de los estrógenos está en el punto de mira. Según un estudio publicado el año pasado, esta hormona, explica Ingraham, aumenta la sensibilidad al dolor en el intestino femenino. “Es importante destacar que, si bien este mecanismo existe en los hombres, nunca es funcional porque no están expuestos a altos niveles de estrógeno circulante”.







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